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En Agosto de 2002, mientras restauraba la Cobra MC 75 que
podéis ver también en esta sección, un vecino me comenta: " Te está
quedando genial. Tengo yo una Cappra 250 VF en un garaje, que no
está mal del todo pero que no arranca..... " |
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Me lance a la piscina y le dije: si te interesa venderla, yo
estoy interesado en comprarla. Era la moto que en mis años "mozos"
siempre quise tener, y en ese momento vi la oportunidad de cumplir
un antiguo sueño. |
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Al final de la conversación, que si restauración va, que si
la Cappra tiene el motor nuevo pero no arranca, que si tal y cual...
va y me dice : !Te doy la dirección de la casa donde está y vas a
por ella y te la llevas!. Le digo: vale, pero cuanto pides. Y me
dice: nada, llévatela que yo no la quiero ya, y hacemos un contrato
de cesión de propiedad y toda tuya. |
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Tamaña sorpresa
no ocurre todos los días. (los aficionados a restaurar clásicas lo
sabréis). Bien, pues ni corto ni perezoso, el
fin de semana siguiente me presento allí con un amiguete que tiene
carrito para llevar motos y nos la llevamos para Piedralaves ( que
es donde vive "la bicha" ). |
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La verdad es que el estado de conservación era un poco
deprimente. La moto llevaba en un garaje bastante tiempo, pero
antes, según me contaron había estado a la intemperie por lo menos
un año. Ya os imagináis: óxido por todos sitios, el sillín roto, las
aletas torcidas , pero lo que es peor : al levantar la tapa del
cilindro , el pistón y la camisa parecía un tronco carcomido. Estaba
pegado, que digo pegado, fundido, diría yo, con óxido y mil
guarrerías más. Tenía pinta de haberle entrado agua por algún sitio. |
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Nos la llevamos a Piedralaves, y allí, cuando mi amigo
Alfredo (que también le molan las clásicas - es que es un nostálgico
empedernido) la vió, casi se pone a llorar. No se si por lo mal que
estaba, o por la ilusión que le hizo. |
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Comenzamos a pensar lo que había que hacer con la moto, nos
lanzamos a desmontar para ver el estado general de todo. Ese día
estuvimos desde las tres de la tarde hasta la una de la mañana
liados con la moto. ¡Pirados estáis nos decían! , pero nosotros
respondíamos: Sarna con gusto no pica. |
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Después de la valoración inicial, decidimos que lo más
urgente era arreglar el motor y para ello Alfredo me dijo que
conocía un taller en Miranda de Ebro especializado en Montesas y que
allí conocía al dueño. Un tipo genial (ahora no me acuerdo del
nombre del taller y del dueño, pero os lo diremos pues en breve
enviaremos otra restauración de la Endurito de Alfredo. Una 75 H6
que está para el museo, no os miento.) |
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Ni cortos ni perezosos,
pero ya después del verano, Alfredo se cogió el motor y se lo llevó a
Miranda de Ebro para que nos lo repararan. Cuando estuvo listo, un sábado
nos fuimos a por él. Nos lo hicieron nuevo: pistón, biela, embrague... y
por 350 Euros teníamos ya el motor listo para montar y probar. |
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Pero dejamos pasar el
tiempo, por unas cosas o por otras, y al final retomamos la tarea en esta
pasada primavera. Lijado, pintura, limpieza general, montaje del motor,
cableado, etc. La moto parecía otra, pero le faltaban los detalles que la
embellecen y faltaba lo más importante: que arrancara. |
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Alfredo se fue a
Piedralaves una tarde y me llamó desde el móvil. Lo primero que oí fue
rrrrurmrrrmrmrmrmr ruurmrrmmruurmmr. ! Joder ! la había arrancado y el
motor se mantenía al ralentí como un campeón. La leche, la Cappra en
funcionamiento. |
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Para remate, por mi cumpleaños, va Alfredo y me regala todos los detalles
de le faltaban a la moto: tapas laterales porta números, placa porta
números delantera, protege manillar, guardapolvos y otros detalles, y
además va y le pinta todo lo que faltaba. |
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Bueno, pues el resultado, salta a la vista. La moto está preciosa, arranca
algo regularcillo y se ahoga un poco (hace falta ajustar carburación),
pero en marcha: ya la he catado por caminos, es una gozada oír ese rugir
del motor. |
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Nada más. Hasta la
próxima. |