|
De
repente tienes la oportunidad de adquirir una moto con unos
cuantos años,
oxidada, llena de polvo, falta de piezas y aquí
comienzan un sin
fin de avatares
por conseguir que todo acople en su sitio, pues en tu
interior te la imaginas impoluta e incluso
tus oídos escuchan el ruido del motor como en sus
tiempos mozos.
La
moto la conseguí
por medio de una revista de anuncios y por
suerte estaba bastante completa.Cuando entras en este
circulo lo importante es conocer gente dentro del gremio de la
gasolina y por un amigo mecánico empezaron a abrírseme las
puertas
pues me proporciono direcciones para cromar
las piezas y
estos a su vez me enviaron a lugares
donde podía
encontrar los recambios para que mi moto dejase de ser un
puzzle.
Los
pequeños detalles
pero, no menos importantes para realizar un buen trabajo
de restauración
como adhesivos, reposapiés, maneta, los conseguí en la
feria de Motor Época.Eran
tales las ganas por empezar que al 2º día de estar en mis
manos ya
estaba desmontada y distribuida por orden para cromar,
pulir etc….
Es
obvio que cuando quieres
realizar un trabajo de este tipo lo menos relevante es el
tiempo pero aun así
calculo que fue de unos 6 meses en ratos libres.
Para
al final
disfrutar
de la visión con un cigarrillo entre los dedos.
Todo
ha merecido la pena
y volveré a repetirlo estoy seguro.Carlos
Marti |